01 abril, 2014

Los amantes





La distancia entre los amantes calcina
enloquece
  suspira
se revuelve

El vacio entre ellos murmura
recuerda
  anhela
se condensa

La espera por el otro grita
escribe
  canta
se rebela

y a pesar de todo
   (o quizá gracias a ello)

los amantes viven otro día
mientras disuelven la distancia
   mientras rellenan el vacío
     mientras avanzan los minutos 

y la noche,los suspiros y la calma...
 se hacen uno con la espera 

05 enero, 2011

AndY # 011

Que el tiempo se detenga frente a tu tiempo,
y la luz deje de brillar frente a tu luz,
y las ideas se sostengan de su imaginación,
que los sueños sean algún pendiente que arrastre sus importancias y que cada esfuerzo sea una gota de agua para la vital meta que haga sinfonía en tus ilusiones.

Jamás detengas ese fuego que contagia y que el tiempo cotidiano se mantenga suspendido frente a ti, para detener al universo.

27 noviembre, 2010

AndY #37

Que las palabras se acompañen de sus amigos los sonidos. Que las palabras se acompañen de sus amigas las acciones. Y si el tiempo, en sus palabras y las historias de sus no-sonidos -historias largas- sin lumbre, ni agua, ni vocales den sentido, con acciones in-moviles, y esa historia se convierta en una vibración por ...generar, y la creación es la inmortalidad de lo no existente, por hacerlo existir, entonces y sólo entonces habrá algo de que hacer sonido y pausa, historia y olvido, verbo y adjetivo, pausa y vida, y en algún refugio de toda la vorágine conceptual ... encuentre aire por expulsar y solo alcance a darte a respirar.

- Nahual Insane -

25 noviembre, 2010

VOLVER A EMPEZAR...

Ya va siendo hora de salir de las cuevas y sacudirse el letargo....EVERYBODY WAKE UP!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


27 octubre, 2010

Charlas #23

Y sé que todo me sabes como tú misma, que tu cabeza sin apoyo y tu mano al aire, en los tranvías, los parques, el cine, la calle que te abraza.
En tu cama nada falta, y que morimos, no en tu cuarto, sino cada instante a pesar de estar acoompañada.

-Nahual Insane-

21 octubre, 2010

Charlas

Y fumo la tensión, me libero de tu opresión.
Luego, comienzo a calmar los agitados espacios de charlas sin sentido que las cosas acostumbradas tienen por escuchar.
Tú, con un par de palabras no gastadas secas tus ojos del espanto que es el que habla.

–Nahual Insane-

25 julio, 2010

Para AndY #13

Permite que cada palabra arrastre el peso en cada letra que le compone,
que la tierna muerte del silencio brille fuera de su sonido,
y tambien,¿por qué no?,
sueltes ese mundo sin explicación, y respires vida en plenitud.

- Nahual Insane -

15 junio, 2009

El Lienzo sin luz.

De la ausencia y de ti,

del porque de la ausencia y del porque de ti,

de un lugar sin espacio y recuerdos de sol a media noche,

del cuadro esperando ser algo: su pintura, sus formas y colores,

y del porque de las palabras… y me quedo sin palabras, sin ideas, sin pintura y sus colores…

y me quedo sin ti , del color de tus ojos, sin las formas de tu presencia, sin un boceto...

tan sólo sin ti. Y, si con tu ausencia.
-nahual insane-

17 abril, 2009

El molino.

La sensibilidad de la posición estratégica de una orgullosa taza
con la matemática exactitud de sus formas, instantáneas, su sombrero de vapor.

Parece muy sola ... igual parece feliz.

Un aroma robusto parece impregnar en mis dedos al instante en que acaricio los finos cabellos, lisos, colgantes y tímidos que se permiten el abandono, recorriendo un camino oscuro, matizado, que segundos antes, nunca visto.

Dolor de grano seco, exquisito sabor, de qué manera no debe estar orgullosa.

13 febrero, 2009

Debajo de tu lengua.

En tus miradas, terminé por exhibir la última palabra en mis ojos,
dame al menos un par de letras y otro par de vocales,
inventaré un lenguaje.
- Nahual Insane -

12 enero, 2008

Medianoche



Es sabido que en días tranquilos
al mar, para ser mar,
le falta el viento

el mundo habla a diario
sobre la inminente necesidad de la noche
para que el día sea considerado eterno

es cosa común que el grande busque al chico
y que éste busque, a su vez, al mediano
para acabar, al fin, todos en un árbol o tendidos en el piso

es tan natural, incluso lógico,
que los sonidos de las letras ante tus ojos enmudezcan
(¿acaso no lo habías pensado?),
y tan cierto que los ciegos,
hartos de las sombras,
contemplen las estrellas,
que me resulta incomprensible,
sencillamente inexplicable,
que me interne en el tren de medianoche
a un lugar cuyo destino
no sea otro que tus sueños

Leo Cerezo

05 noviembre, 2007

Propiedad Privada.


Tener, no tener. Poseer, apretar en la mano. Apretar en la boca. Morder la baba tibia, espesa, sacudir la cabeza. Tener. No tener. Besar vacíos. Reconocer espacios llorados. Morder el hastío mordiéndonos los labios. Encontrarnos solos, arruinados. Hechos una ciudad antigua. Tocar. Sentir un cuerpo bajo el mío. Sentir la nada debajo de mí, dentro de mí. Probar la fantasía de la soledad. Hallar la realidad del abandono. Tener. No tener. Tenernos, uno al otro. Juntar las manos como se juntan todas las cosas que podemos contener en un cuarto. Hacer inventario de lo ganado. Dos labios. Unos ojos lindos, oscuros. Abrazos en la noche. Roces en los muslos. Tenerte. No tenerte. Sin embargo no recuerdo haberte comprado. Jamás adquirí garantía de perpetuidad. Debieran haber dicho cuánto dura lo eterno dentro de lo efímero. Tener. Habernos medido con los ojos. Habernos probado con los dientes y las uñas. Haber sentido la elasticidad de las carnes, haber tocado la blandura de los músculos, la firmeza de los tejidos. Tener. Encajar como piezas minúsculas de un rompecabezas infinito. Ser como dos cuerpos sacados del mismo molde, que justamente entre más se conocen, más cotidianos se vuelven. Tenerte es tenerme a mí. Pertenecerme como otra de las cosas inútiles que puedo comprar, usar, gastar y después tirar. Tenerte es darme cuenta de que no quiero tenerte nada. No quiero encontrarte en mi cama, no quiero olerte en mi cuerpo, no quiero vernos en el espejo, sonriendo sin risa, sin nada más que esa mueca idiota, ridícula y viciada por el paso del tiempo. Tenerte. Como si pudiera tenerte. Y si pudiera realmente tenerte, no te tendría. Te dejaría en paz. Que te fueras lejos. Que fueras libre o que al menos intentaras serlo. Tenerte. No tenerte. Nunca estuvimos en un escaparate y sin embargo fuimos adquisición asombrosa, una ganga. Ofertas de los solos que de pronto se cansan de su propio egoísmo. Y sin embargo, ni tú ni yo somos altruistas, vaya que se nota. Vaya que encontramos un reflejo, vaya que fuimos estúpidos. Quién diría que existen horarios para los que no se soportan. Hasta la vida transcurre más lento, hasta parece la prórroga del purgatorio, en donde se extiende la agonía y pasan y pasan días y años que parecen jamás pasar. ¿Tener? ¿No tener? No queremos ni debemos tenernos. Ni un respiro más de nosotros. No tener...

16 octubre, 2007

Simpatía por Dios


En el silencio se narran historias, que tienen eco en la eternidad…
Hundo mis pensamientos de entre la vorágine social
Me sostengo del silencio para escuchar.

…padeceré de hambre… en tanto degusto teorías, me embriago de axiomas, sorbo el conocimiento, saboreo cada palabra que brinde sabiduría… en tanto viva de mis ideales.

Casi místico, casi tangible, casi vivo, casi muerto.

Vibraciones armónicas, pulsiones ordenadas, vida en plenitud.

Verbo que hace silencio y revolución
Acto vehemente en la praxis humana
Sintonía que al espíritu armoniza.
Gracias J.P. por la charla, continuemos el debate. -nahual insane-

13 octubre, 2007

Conversaciones

Octubre 13, 2007. 2:10 a.m.



La mujer es la ecuación más aleatoria y no lineal a la que el hombre jamás podrá encontrar solución

Dios hizo trampa a los hombres, porque nos ha dado un poblema que ni él mismo es capaz de resolver.

La mujer termina siendo para el hombre una solución real en un punto singular.



Dr. Miguel Torres.








Music by: Mar de copas-Fugitivo
Texto basado en hechos 100% reales.

12 octubre, 2007

El Asunto del Creer


1. Del desencantamiento del mundo al antiesencialismo del sujeto.

Retomando a Marcel Gauchet: el posmodernismo supone —a partir de Nietzsche, quizá— la ruptura absoluta del "mundo" de Dios y el "mundo" de los hombres. ¿Un mismo mundo? Quizás, quizás no. Mas, ¿qué debemos entender por el nuevo secularismo?, ¿cómo entender el "Dios ha muerto"? Nietzsche es absolutamente conciente de la posibilidad de verdades, aunque, como dirá, carecemos del órgano necesario para el "conocimiento". Dios se vuelve lo inalcanzable, más nunca debe implicar un categórico "inexistente". La razón es simple: al carecer de tal órgano, la existencia o no de Dios se vuelve indemostrable y, por tanto, es lanzada al mundo de la "fe", de la tan abucheada tarea del "creer". Volveré al final a esta cuestión.
La negativa hacia un ordenamiento teocéntrico supone (o supondrá, a fuerza de la lógica de los acontecimientos que seguirán) un antiesencialismo dirigido al sujeto: el individuo que antes era arropado bajo el manto divino y a través del cual generaba algún tipo de dignidad se encuentra hoy, bajo las condiciones actuales, impedido para tal tarea. La actualidad no ceja de hablar de dignidad, pero el término mismo ha mutado: ya no —y quizá, nunca más— una dignidad a priori, sino contractual, venida de un pacto asimilado por las comunidades. El hombre, pues, también pierde el "encanto" que la presencia (¿conciencia?, quizá el término reside únicamente en el centro del espíritu humano, a manera de respuesta existencial a la cuestión bipolar origen-fin) de la divinidad otorgaba al mundo. Un mundo anteriormente bañado del aura de la causalidad y finalidad del Ser por excelencia... hoy, un mundo técnico, orientado a fines, donde los conceptos sólo se extraen del consenso. ¿Razón para lamentar? Hay que temer que la respuesta es compleja.


2. La insoportable necesidad de creer.
Nada más incoherente que un ateo. Pues el ateo firme en su convicción no es menos creyente que el deísta; ambos se entregan violentamente al ejercicio de la fe (fe-hacia-Dios): uno aferrándose a la idea de la existencia de un Ser y, casi por ende, de un mundo siguiente o una extensión vitalicia de la conciencia (de nuevo, el término no hace justicia); el otro, paralelamente, conformando su actividad a la negación de tal existencia, y reconociendo, por ende, la importancia de la negación. Mas, ¿por qué el ímpeto y la violencia de negar lo inexistente sino por la creencia trascendental de que el tema es de importancia máxima? Dios, pues, mantiene la característica que, en su tiempo, se otorgó a Jesucristo: signo de contradicción. Seguimos, no obstante, sin llegar a la pregunta: ¿por qué seguimos creyendo? Aquí un esbozo de respuesta.
Matemáticamente sabemos que un límite puede tender, cuando se le evalúa, al infinito. ¿Infinito se ha dicho? ¿Qué es, debemos preguntar, ese concepto raro? El cerebro humano, no hay duda, es incapaz de aprehender el concepto de la misma manera en que aprehende conceptos como "perro", "cinco", "Italia". La razón es simple: no estamos capacitados para entender algo que supere las categorías kantianas de tiempo y espacio. Estos "moldes" donde depositamos los pensamientos dan extensión y profundidad al pensamiento mismo, es decir, son las condiciones sine qua non del pensamiento. ¿Arbitrarios conceptos? En absoluto. Nada hay que podamos entender que no esté limitado por tiempo y espacio, ya que nosotros mismos no somos más que seres hoy-aquí, mañana-allá, etc. El pensamiento del infinito, así como los de"libertad", "Dios", "alma" etc., sólo es asequible a través de la "creencia": una suerte de intermedio entre el pensamiento y el absoluto vacío de la incapacidad de pensar. La creencia, pues, se manifiesta como herramienta —auxiliada y acotada por la razón, no cabe duda— a través de la cual sintetizamos lo no-sintetizable dando algo así como un salto no comprobable.
La verdad de la existencia de Dios, la verdad del socialismo (como doctrina), la verdad de la libertad, son posibles sólo si renunciamos en parte a conocer científicamente. Nadie sabe a ciencia cierta que Dios existe, pero tampoco que no existe (entiéndase aquí "ciencia cierta" como eso que modernamente llamamos racionalidad; véase, pues, a Popper). La "creencia", también llamada fe, no es más que este instrumental que permite capturar y materializar lo que supera nuestras capacidades.


3. Disertación.
Al mundo moderno, finalizando, debe hacérsele un cuestionamiento. ¿Qué sucede, pues, con los derechos humanos? Respuesta no sin aventurarse: son un entramado de consensos no consensuados. ¿Vida?, ¿muerte?, ¿educación?, cada quien define el derecho a su manera, desvaneciendo la esencia misma de un derecho propiamente humano. La libertad, así como la vida, se han convertido (al menos, claro está, en las democracias occidentales) en un laissez-faire, laissez-passer que en nada implica "derecho", sino "ausencia": de coerción, de interferencia, de coacción. Pero, e insisto, nada se dice del "derecho" como tal, en sí mismo. El manto de los derechos humanos, pues, es tan falaz como la presión universal por la tolerancia (tema que no abordaré).
¿Existe alguna salida a la creencia?, de ser así, ¿es una buena salida? Y de no serlo, ¿cómo compaginar la creencia con la corriente posmoderna?

10 octubre, 2007

Qué choteado está tu vocabulario
Vi mierda flotando
Y cómo el Señor Poeta
La tomaba de entre el aire
Y la convertía en verso
“¡ese es el verdadero artista señor!”
el que toma la caca misma entre sus manos
y la convierte en escultura súper terrenal
la palabra no va ahí
no escribas nunca más
se necesitan artistas- elitistas
¿Qué importa que nadie te entienda?
Si la poesía es estética es poesía, si no se convierte en desperdicio
¿Entiende el ciclo de la mierda?
¡Hemos vuelto a empezar!
Mucho siseo, mucho pepeo
Muchas cadenas para pensar en lo que quiero
Muchas jaladas
“Jaladas es del habla coloquial”
¡disculpe señor poeta, discúlpeme por pensar!
Qué vocabulario tan gastado, qué manera la suya de divagar
¿Ha leído usted a los verseros?
El versero yo lo acabo de inventar.
Verá usted: es un mujer una hombre que escribe sin sujetarse a las pendejadas convencionales
que mandan los señores que saben de arte y que son cultos
¡sus versos son excremento!
¡Carecen totalmente de métrica!
¡No tiene cadencia al recitar!
He sido exiliado del mágico mundo de la Estética estúpida, superficial,
¡Qué hermosa composición!
¿Ya vio que las palabras en la hoja tienen forma de culo marchito?
¡Qué bonito!
¿Lo ve? Ya pude rimar.
Yo no sirvo para escribir, porque no escribo como Ugalde, como López o como Flerche,
¿Quiénes son esos?
¿Qué importa? Ya los nombré.
Y mientras los nombro los enaltezco
Me hago chiquito y me voy
¡Qué triste, no soy escritor!
Nunca podré publicar un libro.
La gente no leerá mis puteces filosóficas
La gente no me pondrá en pedestales
nadie me llevará flores al lodo cuando me muera
“Esto es basura que apesta”
¿ya le mencioné la etapa de la caca? La fase en que la porquería se transforma en arte y se cuela en una galería en forma de esplendor.
La gente paga millones por admirar pestilencias
Los verseros son unos locos que andan desnudos sin sed
Escriben con piedritas en la tierra
Pero no saben escribir
Se inventan letras y palabras que no tienen nombre
Escriben con gusanos en la panza de los grandes señores que comen huevos de milpiés y fetos recién abortados
¡Lo más exquisito con cubierto de metal fino!
Los verseros no existen porque no tienen academia
No tienen técnica ni espacio en la crítica
Son del pueblo y el pueblo no los escucha
Pero ellos lo miran y son hijos de su decadencia alegre
¡Oh hermosa putrefacción! Mientras la Tierra se cae a pedacitos yo me pongo a hablar del estilo poético de Rochette (¿quién carajos es ese güey? No sé, un poeta noruego irlandés alemán ruso inglés que escribía como Legrel ¿qué quién era Legrel? Un señor ruso chino francés argentino que escribía como Pollet… )
adiós, yo no vuelvo a rayar un solo garabato en el hoja de una árbol
si no me parezco a Chancro no soy bueno.
¡Rescáteme de la estupidez, del lugar común!
¡Rescáteme vuélvame como yo, como usted, pero que no se parezca a mí!
El poeta no se hace, se nace. Lo siento. Cupo limitado. No más intelectuales excluyentes. A la otra vida.
Gracias ¡Qué pena hijo! No soy dios pero mira cómo juzgo sus ensayos. Ensayo y error.
Nunca supe escribir
¿Según quién?
Según un pendejo descalzonado que tiene prejuicios hasta para cagar.
Otra vez huele a mierda.
Pero ya sé cómo empezar.
Es el ciclo de la caca, una y otra vez. Si hoy soy mierda, mañana soy del cerrado Sir Culo de artistas.

05 octubre, 2007

De las Incomodidades...

“De las Incomodidades de Tener Alas”

Para Octavio.

Esta historia no tiene tiempo. No sé cuándo pudo haber comenzado y seguro que nadie más la va a contar, pero eso no importa porque en realidad no es historia. Es la realidad. La mía.
Me molesta sobremanera que la gente piense que todos los ángeles forzosamente tienen alas, pero me molesta, caso particular, que crean que yo soy un ángel.
Tener alas no es necesariamente significado de divinidad, al contrario, a veces he pensado que es un castigo, afortunadamente, no todos las ven…
Los niños son, sin excepción, observadores, más aún, escudriñan con detenimiento todo lo que se posa ante sus ojos. Los niños siempre han visto mis alas.
No tengo problemas en contestar torrentes de preguntas a ellos, no me sofocan sus miradas de asombro. Más bien me preocupan “los grandes.”
Una vez, en un puesto de tacos, sentí sobre mi humanidad el peso de algunas miradas y me di cuenta de que toda la gente a mi alrededor me miraba idiotizada. Una señora, que por cierto estaba con su hijo pequeño, me pidió una pluma, lo cual francamente me molestó, y le dije: Señora ¿alguna vez le han arrancado un pelo púbico? La mujer pareció no escucharme y como el niño empezó a hacer su puchero, opté por regalarle la mal llamada “pluma”.
En realidad, la gente no imagina lo doloroso que es arrancarse una “pluma”. Duele casi igual que quebrarse un dedo o sentarse en una tachuela. Duele casi igual que una inyección o la mordida de un perro. (Duele más o menos así.)
¿Volar? Volar es un placer casi prohibido. No puedo volar de día. Cuando llevo prisa tengo que amarrarme las alas, pues me veo demasiado tentada a usarlas y comienzan a moverse sin que logre controlarlas. Tengo que andar en transporte común, lo cual es un martirio pues mis alas se doblan, chocan con todos, estorban a todos (nadie se explica porqué ocupo tanto espacio si mi mochila no es tan grande.)
Sólo vuelo de noche y en lugares poco transitados. En resumidas cuentas, esto de tener alas no es ninguna genialidad, aunque hoy en día es menos peligroso, pues la gente va tan ocupada y envuelta en sí misma que ya no se percata de nada, lo cual sí es muy peligroso, y más que peligroso, preocupante.
Sólo de vez en cuando disfruto de mi deformidad, es de veras divertido saludar a la gente que vuela en aviones, asustar a las abuelas cuando revoloteo sobre algún tejado, llevar a algún ciego a dar un paseo por el cielo, salvar a cualquier suicida sin que se dé cuenta –muchos piensan que la gracia divina los rescató por alguna razón,- llevar a algún desahuciado a dar su primer vuelo-
Sólo de vez en cuando, juego a que soy un ángel.

04 octubre, 2007

Haiku*

A Josie N.



Nada han cambiado

el mar y el olvido

al borrar tus huellas.









* El Haiku (o Haikai) es otro tipo de poema breve de origen japonés. Consta de diecisiete sílabas organizadas en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.

Este tipo de poema plasma una situación cotidiana a la que el poeta japonés liberaba de toda trivialidad al elevarla al plano trascendental del espíritu.

En esta entrega no cumplo con la estructura clásica del Haiku, ya que este poema consta de cinco, seis y seis sílabas en cada uno de los versos. El esfuerzo lo he puesto en contar una historia (muy personal) entre líneas.

Disfrútelo con leche.

V.N.





-----------------------------------------------------------------------------------

ocho horas después (actualización):

De alguna forma debo liberarme, debo desgarrate, borrarte, matarte, antes de que todo lo anterior suceda conmigo. He recogido todos los pedazos que yacían en el tiempo, algunos sobran y otros se han perdido para siempre. Este proceso ha sido largo hasta la nausea, y yo ya estoy cansado. Y tú, tú estás mas viva que nunca. Todo carece de principio, magnitud, sucesión y sentido; la carestía es un río desbordado que trasciende más allá de tu presencia y se lo lleva todo, incluso, la posibilidad de significado.

Y tú, tú eres una marea.

V.N.

19 septiembre, 2007

Doña Ajustina y Cascabel

Educadas en el recato y las maneras de las princesas y las más altas potestades del reino de Almotrue —pintoresco escenario sentado entre los paradisíacos jardines de Wishic y la frescura del río Liem, ocupado por campesinos y pescadores regordetes que, entre otras peculiaridades, se preciaban de una ortodoxia de las formas fuera de lo común— doña Ajustina y Cascabel paseaban en alguna ocasión barriendo con sus plantas el largo corredor que daba a la plaza principal. Ambas tejedoras, ambas viudas y madres, cada una, de un varón y una mujer. En su camino doña Ajustina, encolerizada y renuente a cualquier consolación, relataba las dramáticas situaciones en las que la había dejado su hijo, Liberto, la noche anterior, cuando súbitamente había anunciado su decisión de contraer nupcias con la más bella criatura que jamás había posado sus plantas en el reino, la deliciosa Afronta quien, además de poseer una voluptuosidad sin límites y un contorno alarmante, gustaba de lecturas agudas —“reaccionarias e impúdicas”, decía la iracunda suegra, “evidentemente sucias y revolucionarias, degradantes y problemáticas”, coreaba la inseparable de ésta— que, a decir de las dos parlanchinas que mecían sus desgastadas figuras bajo el rayo de un sol lentamente falleciendo, habían poseído el espíritu del noble Liberto, acorralándolo y obligándole a tan drástica determinación.

—Ya ves, decía doña Ajustina, que el ingrato de mi hijo ha decidido alejar su tierno calor del vientre que le dio origen, como olvidando la deuda eterna de un hijo hacia una madre. Pues así viniera el invierno o la tormenta, gozaba ese malagradecido de un pecho tibio que le reconfortaba; así las lunas depositaran su oscuridad sobre estos ojos míos, nunca dejé de velar su sueño ni su frente hirviendo; así las cosechas cayeran al suelo y los vientos derribaran los frutos de los árboles, jamás faltó alimento a su voraz vientre. — Lo veo y parece que soy engañada, pues ni el pezón que le abrigó, ni tus tiernos ojos en vigilia, ni el alimento que en boca suya siempre pusiste ha sido suficiente. ¡Maldición absoluta la de ser madre, poseer sólo para quedar desposeída!

Así degustaron cacareando las dos vecinas, amigas y cómplices hasta que la noche venció por fin al día, lanzando al sol al centro de los infiernos, donde sólo se encuentran Titanes resguardados por la fiereza del centímano. El camino las condujo a la morada de la recién enterada madre abandonada. Al entrar, halláronse ambas acorraladas por la mirada acuciante y dolida de la hermana de Liberto y, consecuentemente (hasta donde la historia familiar podía afirmar) hija de Ajustina: la muy prudente Sofía.

— ¿Es que por algún anatema has perdido el juicio, celosa madre? — Jamás me han hablado de forma tan hiriente, y jamás permitiré semejante atrevimiento, ¿es que consientes la locura de quien ha perdido el privilegio de llamarse hijo mío? — Has perdido el amor por ti misma, y junto a él, has dejado de amar no sólo a quien llamas traidor y malagradecido, sino a tu propia hija, el último resguardo de la edad en que aún concebías. — Pero, ¿qué tonterías dices?, mi amor por ti es lo que me mantiene viva, luego de que el pródigo y lujurioso de Liberto nos ha abandonado y dejado a nuestra suerte. — En verdad que hasta la lógica te ha abandonado. Pues si detestas hoy al hijo cuyo único pecado es hacer caso a las ordenanzas de la propia vida, ello sólo implica que jamás lo amaste rectamente y que, por simple analogía, tu amor por mi es una hipocresía que pervive siempre y cuando no rehúya yo de las cadenas con que tu amor me gloría.

Así habló la infanta Sofía, mientras su madre descontroló contra ella su furia impía, deslizando reveses y violencias que ni la Inquisición aprobaría. Mientras todo ocurría, Cascabel apretaba una quijada repleta de furia contra la indomable niña, mientras su corazón se batía por el dolor que sentía su pobre amiga.

Mientras la reprimenda contra la insolencia se consumaba, aparecieron en escena Liberto y Afronta quienes, horrorizados ante el espectáculo, tomaron a Sofía y se alejaron para siempre de la infamia locura de quien su madre se decía. Los tres partieron cuando la aurora pintaba ya los primeros amarillos y rojos sobre la alfombra del día.

Sofocada ya su ira, lamentaba Ajustina en el regazo de Cascabel. Sin entender una o la otra el motivo de tan lamentable partida, confiaban ambas su ortodoxia, bondad y entrega a la piedad santísima que les había autorizado tal poder. Solas, una y otra, repetíanse momento a momento la misma frase, la misma oración: si todo fuera como antes…


Aranda, 19 de septiembre de 2007

11 septiembre, 2007

Fragmentos: Castillos

Como la perfecta máquina, invención coetánea de los cielos y las estrellas, como el azul vestido índigo del instante entre la vigilia y el sueño; irrupción de la mayor perfección con centro entre las parcelas del norte y las sureñas; relativa conciencia, razón y sentimiento, buen gusto y maldad, debilidad y ceño; su nombre: el hombre, castillo encumbrado entre las montañas más bellas, castillo él como morada y como centro de intersección de lo malo y lo bueno.

Nacido entre los líquidos y sangre que le cobijaban como a larva entre mares, venido a más con los años que hinchan sus huesos, su carne y desvelo; es hombre al fin como lo somos todos, hermanos de sangre y de vuelo, de risa y consuelo. Somos la repetición inextinguible de intentos por el favor de Estigia contra la furia de Hades. Carcomidos por la ordenanza de ser “uno” en medio de “todos” nos pasa la vida; jamás se consigue, no obstante, pues siempre somos el eco de algún otro. Somos máquinas perfectas, composiciones maniqueas facultadas para dar vida o muerte, para hastiarnos de soledad o confortarnos en la compañía. Somos la unión entre el cielo y la tierra, el dedo que aproxima el más allá, somos todos y cada uno un loco.

Fácil es deshacer los castillos propios y ajenos, verter cobardemente el fuego sobre sus maderas finas y aleccionar a los súbditos que ahí habitan. Robar sus ajenjos y sus vinos, asesinar sus parcelas y asfixiar el último aliento del soberano mientras medita. Ardua es, al contrario, la construcción de túneles, escalinatas y puentes entre tan vastas construcciones. Tallar en las puertas un doble escudo, alimentar a los siervos de dos, aleccionarse todos en el respeto y sus correcciones. De ahí que las ciudades sean tan pobres y tan separadas, los hogares tan secos y friolentos, y que en los fogones se cuenten con matemática observancia las raciones de los “nuestros”. ¡Qué fácil madurar separaciones y límites bajo la lanza y el fuego… y qué difícil mostrar los portones nuestros abiertos, nuestros brazos ilusionados, y nuestros corazones dispuestos!

Juan Pablo Aranda. 11 Septiembre 2007.

 
eXTReMe Tracker